¿Recuerdan qué es un “badjn”? Personaje popular de la tradición judía de Europa Oriental, entre los siglos XVIII a XX. Un animador de fiestas, que no podía faltar en las celebraciones familiares, especialmente en las bodas. ¿Su tarea? Recibir a los invitados con una broma y una reverencia, anunciar con chistes los regalos que cada cual ha traído, inventar versos con las situaciones diarias de la vida y así entretener a los asistentes a la boda. El badjn le canta a la novia en el idioma diario de la casa, Idish, (alemán medieval con mezcla de palabras eslavas y muchas palabras en hebreo, todo escrito con letras hebreas). Para que la muchacha sepa lo que le espera en su vida de casada : cocinar, limpiar, lavar, planchar, quedarse hamacando con un pie la cuna del hijo menor y cosiendo a la luz de una vela, mientras espera que su marido llegue a la casa … el badjn canta la suerte de las esposas hasta que todas las mujeres de la fiesta, incluida la novia, sacan su pañuelito del bolso y se ponen a llorar “¿Por qué llora la novia? ” se llama un libro de poesías de “badjunim” ( animadores). ¡Llora por la vida triste que le anuncia el “badjn”!
Los “klezmorim” son los músicos para alegrar la fiesta. Un grupo que tal vez tiene algunos pocos ensayos previos para no desafinar. Se instalan para tocar música tradicional judía en la habitación donde bailan los hombres. Las mujeres escuchan desde la habitación de al lado y bailan alrededor de la novia. En ese entonces, los klezmorim eran hombres, esa no era profesión femenina. Hay una película memorable con la actriz Molly Picon: “Idl mitn fidl” (Idl con el violín). Filmada en Polonia en el año 1936, el libreto elabora una comedia en la que para trabajar como músico en fiestas, la actriz se disfraza de varón. Para esa película, Abraham Ellstein compuso las canciones “Mazl” (Suerte), “Oy, mame, bin ij farlibt “ ( Ay mamá, estoy enamorada), que pronto salieron del marco en que fueron compuestas y se integraron a la música tradicional en Idish , cantada en las fiestas y en las casas de los inmigrantes judíos de toda América.
Hay quienes hablan del “Purim Shpil” (representaciones del episodio del libro bíblico de Ester) como el bisabuelo del teatro musical judío. Tal vez, aunque sólo en parte, eso es cierto. La representación de Purim (el libro bíblico de Ester) se presenta a partir del siglo VI e.c. en las academias rabínicas de Babilonia, en un ambiente de estudios rabínicos, o en un entorno de sinagoga, entre judíos ortodoxos. El Purim Shpil no es teatro, sino una forma de festejar la lectura de la Biblia y de alegrarse los hombres en la festividad de Purim. Todos los roles eran representados por hombres.
En la Edad Media, el Purim Shpil es popular en Europa Oriental, muchas veces con libretos improvisados, en general en idioma Idish. Hay obras más complejas escritas en las repúblicas italianas del Renacimiento, donde no se usa el idioma idish sino el italiano, en las distintas variantes de la época. A comienzos del siglo XX, el poeta Itzig Manguer publicó un Purim Shpil en verso, en idioma Idish, que recién a fines del siglo XX fue musicalizado y llevado al teatro. Pero el teatro musical judío tiene un origen diferente.
El teatro griego fue conocido por el pueblo hebreo a partir de la invasión de Judea por Alejandro Magno en el siglo IV a.e.c. La música y canciones populares en Idish que hoy conocemos surgen a fines del siglo XIX, siguiendo dos modelos. Uno es la música popular del entorno europeo. Otro son las melodías sinagogales. Un tercer modelo se agrega en Nueva York: los modernos ritmos de música americana. Los que se escuchan en los salones de baile y los que los compositores van a escuchar en los “negro spirituals” de las iglesias de Harlem.
El teatro musical en Idish no nace en los ambientes de judíos observantes sino que se crea para los públicos que se afilian a la “Haskalá” el Iluminismo, movimiento de ideas liberales. Suele decirse que la primer Compañía de teatro Idish fue establecida en Hungría hacia 1870, por Abraham Goldfaden. Pronto surgen otros grupos teatrales en idish, en Londres, Vilna, más tarde en Moscú. El nuevo teatro se traslada pronto a Nueva York, donde hace las delicias de las masas de inmigrantes judíos liberales. A fines del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX la “Second Avenue“, la 2ª. Avenida en Manhattan comienza a llenarse de salas para presentar ese nuevo género teatral de operetas musicales en Idish.
¿Cuáles temas se presentan en ese entorno? Melodramas con argumentos adaptados de los temas de la Biblia y de festividades judías, con música estilo de ópera italiana. A las audiencias de inmigrantes no les importaba la trama de la obra sino el idioma del viejo hogar en el escenario ¡y las canciones! El público era fiel a sus actores preferidos, sin importar el argumento de la obra.
Lo más interesante es que la gran mayoría de las canciones en Idish que hoy conocemos como tradicionales nacieron como parte integrante de esas operetas que estuvieron en los escenarios de la 2ª Avenida de Manhattan hasta que esas salas tuvieron que cerrar… porque los inmigrantes fueron dejando paso a la generación nacida en América, que hablaba inglés nativo y ya no buscaba teatro en Idish. Pero curiosamente, si bien todas esas operetas pasaron al olvido, las canciones pasaron a integrar la música popular judía y no judía desde entonces. Nuestros padres y nosotros mismos hemos seguido cantando y bailando con esos temas ¡sin recordar el origen de las canciones! Voy a nombrar unas pocas como ejemplo.
“Royinkes mit mandlen“ (pasas de uva con almendras) fue compuesta en 1880 por Abraham Goldfaden dentro de la opereta musical en Idish “ Shulamis” (Salomé). La letra es una metáfora del pueblo hebreo exiliado de su Tierra y sus esperanzas nunca olvidadas de redención. Canta sobre el Templo de Jerusalem y la hija de Sión, (el pueblo hebreo) presentada alegóricamente como una viuda, sentada sola en un rincón, cantando a su hijito el futuro que soñaban todos los inmigrantes en América: El Mesías vendrá algún día, lo inmediato es hacer buenos negocios y poder poner en la mesa comida de buena calidad.
“Mayn steytale Belz” (Mi pueblito, Belz) fue compuesta por Alexander Olshanesky en 1932 para la obra teatral “Canción del Gueto”, con letra de Jacob Jacobs. Hecha especialmente a medida para la primera actriz Isa Kremer, quien estrenó la obra. Isa Kremer nació en el pueblito de Belz, en Besarabia y falleció en Argentina en 1956.
«Bai Mir Bistu Shein» (Para mí eres hermosa) fue compuesta por Sholom Secunda en 1932 para la obra musical,” Men Ken Lebn Nor Men Lost Nisht “, (Se puede vivir pero no nos dejan). La letra pertence a Jacob Jacobs. Pronto se tradujo al inglés. Con ritmo de foxtrot, se hizo famosa.
“Ij hob dir tsufil lib”, (Te amo demasiado) fue compuesta por Alexander Olshanetsky para la comedia musical “Der katerinshtshik“ (el organillerito, joven músico callejero) que se estrenó en la Segunda Avenida de Manhattan en 1933.
“Abi gezundt”, (Con tal que haya salud), fue compuesta por Abraham Ellstein para una película en Idish: “Mamele “ (Mamita). Filmada en Polonia en 1938. Molly Picon escribió la letra de la canción y la canta mientras prepara la mesa para la cena del Shabat (Sábado), explicando a su hermanita menor el sentimiento de que frente a todos los contratiempos de la vida, la buena salud es lo que realmente se necesita.
Tres componentes más se agregan al reflorecimiento de la música klezmer en la segunda mitad del siglo XX. Eso se merece otra nota.
La música del teatro judío.
17/Oct/2017
Por la Esc. Esther Mostovich de Cukierman, para CCIU